Aquí estoy, sentada delante de mi ordenador en el calentito sofá de mi casa, con la manta de lana enredada en mis pies para resguardarme del frío de la entrada de un invierno prometedor...
Ya se puede mirar a través de la ventana y ver las gotas de agua caer tan delicadas y sintonizadas con el fuerte viento que mueve las ramas de los árboles de la calle, la suave hierba del césped de mi casa baila al son del viento y la lluvia, a la vez que suena una tormenta que pone ritmo a este hermoso y frío vals de la naturaleza...
Me sobrecoge la sensación tan fuerte que me llena el corazón cada vez que un rayo ilumina mis ojos contempladores y despiertos, atentos a cualquier suceso que salga de este baile de la naturaleza.
El invierno, mi época favorita... Las tardes arropada en mi salón, las tardes como hoy, con la taza de chocolate ardiente junto a mi y la estufa encendida, escuchando el sonido de las gotas de agua caer en el cristal de mi salón, ese sonido que amortigua los estruendos de mis pensamientos, me relaja y me incita a cerrar los ojos y disfrutar del abrazo invisible que me concede, me hace sentir afortunada...
La tele encendida con mínimo volumen, que tan solo hace de compañía y la bolita de pelos de mi gata tumbada encima de mi barriga dándome calor, mientras la acaricio y ronronéa tímida y delicadamente.
Que precioso es este momento, ojalá lo pudiese compartir con el mundo entero. Pero por ahora solo puedo intentar mostrar lo que mis ojos ven y mi corazón siente...
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