martes, 21 de septiembre de 2010

Observar, solo es eso.



Persona.


Viene del latín: persōna y este del griego: prósōpon; máscara de actor.
¿Qué somos, personas? 
Una persona... Una máscara, nosotros nacemos siendo individuos, seres sin personalidad, sin carácter, completamente ingenuos
Subestimamos la mente humana, subestimamos el daño que nos puede llegar a hacer el tacto cálido del fuego, el fino y sutil filo de un cuchillo...
Obviamos que de mayores tendremos que elegir una máscara con la cuál tapar esa característica virginidad de pensamientos de cuando somos apenas criaturas de meses, días quizás, recién llegadas a una vida plagada de mentiras.
Nosotros no nacemos con un carácter definido. Lo elegimos cuando hacemos uso de la razón. La razón, maldita sea... Nos quitó lo más bonito que hemos podido tener en la vida, la inocencia
Empezamos a crecer, elegimos nuestra máscara. Nuestras etiquetas, nuestra persona. 
Un trabajo o no. Amistades buenas, malas o simplemente no tener amistades, dañar o quizás dejarse dañar por otros... 
Todo. Todo lo elegimos cuando vamos creciendo, las personas no nacemos con ello.
Somos máscaras que actúan en un gran teatro inconscientemente, por la inercia de tener que elegir una vida u otra, es así...
Desearía tanto poder volver a esa ingenuidad dulce, tan descaradamente inocente... Es lo más bonito que pudimos tener, es un tesoro que nos regala la vida, la naturaleza, esa sabia amiga nuestra a la que nosotros, las máscaras, nos cargamos día a día. 
Lo decidimos así y lo estamos logrando. Que triste es tener el poder de elegir en nuestras manos y no saber como distinguir la elección correcta.
Pienso que los humanos no estamos preparados para decisión de tal calibre... 
Ojalá y nuestras mentes prosperen y logren ver la realidad, frenarla y cambiarla.
Porque nosotros somos personas, tenemos esa elección en nuestro poder y hay que aprovecharla.
¿Has sabido elegir tú tu máscara
Te deseo suerte en esta obra de teatro, la tua vita.



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