Era una noche de las que piensas no se acabarán nunca.
Salimos 2 colegas y yo después de un cansado día de hacer surf.
Me decían que si se me apetecía un poco de desmadre para rematar el día, ¿por qué no?
Yo no sabía donde me metía pero por ahora, todo iba bien...
Ellos discutían en el coche si pillar materia prima para estar más a gusto porque uno de ellos pensaba que era demasiado para mi, mientras tanto yo escuchaba la música que sonaba en la radio, era electrónica, sonaba a noche de desmadre, alcohol, drogas y cómo no, sexo.
Cuando llegamos al lugar donde íbamos a soltar las riendas de la locura, era la una de la mañana, aún era pronto para saber que no me iba a gustar nada lo que iba a suceder.
Sacamos el alcohol del maletero, uno de ellos sacó la droga y empezamos a beber con la música a toda pastilla.
Sonaba mi canción y me animó aún más a seguir bebiendo y metiéndome toda la mierda que mi cuerpo pudiese aguantar, la que no podía también.
Ellos empezaron a vacilar con el tema del sexo, que si estaban poniéndose a mil viéndome bailar que si no se qué y que si no se cuanto, claro, yo me lo tomé a guasa.
Ellos eran dos tíos de 19 y 18 años, yo tan solo tenía 16...
Eran sobre las 3 y algo de la mañana y yo ya estaba en el séptimo cielo.
Estaba tan a gusto de lo drogada y borracha que estaba... Pero aún era consciente de que se me empezaba a ir de las manos el tema.
Ellos me alentaron a que me quitara la camiseta, yo les decía que no, que eso era pasarse y que no lo haría.
Fue entonces que dejó de gustarme como me miraban y como me hablaban, estaban pedo total y demasiado drogados como para darse cuenta de que estaban empezando a ser agresivos conmigo...
El mayor de ellos me agarró de los brazos y me quitó la camiseta... El otro le decía que parara que se estaba pasando.
Era cierto que se pasaba de "la raya", estaba intentando besarme y me tocaba por todas partes, yo estaba asustada. Me tiró al suelo como si de un saco se tratase, me agarró las manos y se puso encima mia, me manoseaba los pechos mientras sentía su aliento unirse con mi voz asfixiada por su peso. Me desabrochaba el botón del pantalón mientras seguía pasando sus fríos labios por cada poro de mi piel... Yo ya no sabía qué hacer para salir de aquel infierno...
Mientras tanto el chico de 18 años se había metido en el coche para no saber nada de lo que ocurriría en el exterior, y con la música aún sonando al ritmo de mi violación.
Mientras tanto el chico de 18 años se había metido en el coche para no saber nada de lo que ocurriría en el exterior, y con la música aún sonando al ritmo de mi violación.
Yo pensé que el menor de ellos debió haberle parado los pies a su amigo ya que yo, ya no podía hacer nada para evitar que pasara a ser cómplice de mi asesinato.
Era una noche de las que piensan no se acabará nunca...

Excelente : ) , ficción que muchas veces se convierte una horrible realidad.
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